Los frutarianos evocan la era prehistórica e ingieren exclusivamente frutos. Los granivorianos, limitan su consumo a todo tipo de granos. Y los
freegans, abastecen su despensa de la basura.
Sin duda alguna, las dietas han ido evolucionado junto con las tendencias sociales, y cada vez más surgen nuevas alternativas para todo tipo de gustos.
Quizá entre todo el abanico disponible, elegir vivir de los desperdicios no suena muy apetecible, pero, ¿qué sucede cuando esta 'moda' representa una inteligente y vanguardista opción?
Para la mayoría de las personas, el consumismo es un valor inevitable e intrínseco de la vida moderna; trabajamos, gastamos, y volvemos a comprar. Es una especie de laberinto sin salida. Sin embargo, un grupo de individuos, ha encontrado una escapatoria a este embrollo.
Los llamados freegans, rescatan muebles, ropa, artículos del hogar y comida de 'segunda mano'. Y más que una tendencia, es un estilo de vida que consideran ético, puro, y separado del capitalismo.
La palabra freegan, es la contracción de free (gratis/libre, en inglés) y vegan (vegano, que se abstiene de ingerir cualquier producto animal —aunque no todos son muy estrictos—).
Muchas veces, estos sujetos van más allá de lo dietético, y se instalan en propiedades abandonadas o ilegales, hacen crecer jardines en terrenos baldíos y viven del desperdicio. Algunos incluso, no trabajan y prestan servicios voluntarios o enseñan talleres a los principiantes.
Debido a que el movimiento es tan ideológicamente aferrado, ciertos críticos consideran que los freegans son hipócritas, ya que evitar las compras en naciones desarrolladas, es prácticamente imposible. Lo que no saben, es que cada movimiento de los primeros, está calculado para reducir el ciclo consumista.
La filosofía freeganAunque el freeganismo no es una organización oficial, el sitio
freegan.info sirve como un templo de enseñanza, en el que muchos freegans interactúan con otros para compartir técnicas y consejos.
Este sector, cree que el consumismo destruye al ambiente y degrada a la sociedad. La deforestación, las fábricas y las injustas prácticas laborarles provocan una cultura con fines de lucro.
Los freegans no compran. Se resisten a las constantes actualizaciones tecnológicas y a las modas cambiantes, para reparar lo que ya tienen, o intercambiar cosas con otros de su clan. Sólo buscan lo que necesitan, y debido a que las sociedades industrializadas producen gigantescas toneladas de basura, fácilmente consiguen lo que quieren.
Al escarbar en los desechos de supermercados y restaurantes, los gastos de éstos son básicamente significativos, lo que les da la opción de elegir trabajos cómodos o no trabajar en lo absoluto. No obstante, la flojera no forma parte de su rutina, ya que la mayoría pasa tiempo contribuyendo a la ecología, impartiendo clases, y por su puesto, hurgando en los contenedores.
En cuanto al transporte, muchos modifican sus carros para que funcionen con biodisel, otros caminan y utilizan la bicicleta, mientras que unos optan por irse de 'aventón'.
Su ideología imagina un futuro basado en pequeñas economías, en las que los individuos trabajen menos y pasen más tiempo juntos. Incluso tienen la esperanza de que se regrese a un estado preagrícola.
La prácticaLa gran parte de freegans vive en ciudades en donde la basura es abundante y con alta calidad. Nueva York, por ejemplo, cuenta con la capacidad económica y poblacional para abastecer a miles de personas, básicamente es la capital del freeganismo.
Para satisfacer sus necesidades materiales, los freegans buscan muebles y ropa en las calles, electrónicos en los contenedores de las tiendas especializadas, y comida detrás de los restaurantes.
Muchos establecimientos contradicen esta filosofía y aseguran que es peligroso ingerir comida que ha estado en contacto con todo tipo de desechos, ya que los alimentos sobrantes son donados y lo no comestible desechado. Los freegans, contradicen esto, y afirman que los comercios tiran grandes cantidades de productos dañados: como fruta aplastada, cajas deformes, y alimentos caducados.
Los sujetos más aventureros, recolectan plantas del bosque o de los parques. Freegan.info ofrece una guía para identificar qué hierbas son seguras para consumo humano. De igual modo, muchos cultivan sus alimentos, creando granjas en sus jardines o en lotes baldíos, siempre promoviendo el intercambio gratuito.
En cuanto a la salud, los freegans se oponen a acudir a centros médicos, y como alternativa, crean complejos colectivos o practican la medicina holística.
Fuente: Howstuffworks.com/ Wikipedia