FUENTE boss.blogs.nytimes.com
¿Dejaste de comer tus frituras favoritas, y no has bajado de peso? Quizá el problema radique en tu molesta alarma. Un reciente estudio muestra que la oposición entre dos fuerzas –el reloj biológico y los despertadores–, está provocando que la gente engorde, ya que la discrepancia entre el tiempo natural del sueño y los horarios de trabajo o escuela, conduce a la privación del sueño, y por ende, a un aumento de peso.
"Somos eres biológicos, y poseemos un reloj natural. La sociedad en general -incluyéndome- está ignorando este tipo de procesos congénitos", menciona Till Roenneberg, investigador de la Universidad de Múnich. "Pensamos que podemos manejar el tiempo a nuestro antojo".
Existe una estrecha relación entre la falta de sueño y el metabolismo. Varias investigaciones han mostrado que la falta o exceso de sueño, incrementa el peso de las personas –aunque el segundo no ha sido bien establecido.
Asimismo, otros estudios han detectado diversos riesgos en la salud (desde accidentes, hasta enfermedades como diabetes), asociados con los horarios de trabajo nocturnos. "Si estás despierto en la noche, existe una buena probabilidad, desde un punto de vista evolutivo, de que tu apetito se incremente", menciona Jamie Zeitzer, profesor de la Universidad de Stanford. Como resultado, el cuerpo piensa que necesita más energía, y las personas comienzan a ingerir alimentos altos en grasas y azúcares.
Resultados alarmantes
El equipo de Roenneberg analizó los hábitos de 65,000 europeos para detectar que por cada hora de sueño perdida, se incrementaba 33% la probabilidad de tener un Índice de Masa Corporal (IMC) elevado. Sin embargo, el efecto no fue uniforme. Las irregularidades de descanso, no explicaron las variaciones de la masa del cuerpo en aquellas personas con un IMC normal. Aún así, éstas no interfirieron con las conclusiones finales.
El mundo moderno está provocando que nuestros parámetros internos se afecten. Nuestros relojes biológicos utilizan la luz para establecerse; sin embargo, la luz artificial en la que muchos de nosotros pasamos la mayor parte de nuestros días es mucho más débil que la natural, resultando en un completo desajuste en nuestro horario.
Para resolver el problema, Roenneberg recomienda generar itinerarios de trabajo flexibles, lo que provocaría una mejor calidad laboral –y de vida.
FUENTE livescience.com